Manifiesto

La pasión es lo mínimo exigible.

O al menos lo es para mí. Si no me sale de las entrañas sencillamente no me sale.
Por eso me dedico a la fotografía de bodas, porque me conmueve, me emociona, y me hace sentir viva.
Conoceros y guardar vuestras historias es de las mejores cosas que he descubierto en la vida.

Con mi trabajo busco crear un documento emocional y honesto que nos permita viajar
en el tiempo y revivir ese día. Cuidando los detalles al máximo y en una colección de imágenes
elegantes y estéticas que os permitan evocar todos los recuerdos del día de vuestra boda.

Para mis parejas, así como para vuestros invitados, quiero ser una persona permeable y porosa,
que absorba todos los detalles de vuestras emociones y con la que podáis conversar con naturalidad.

Mi trabajo final lo construimos juntos.

Me importan vuestras emociones porque me atraviesan. Me interesan los momentos íntimos e impulsivos, la espontaneidad y los gestos sinceros. Conectar con vuestras emociones creará la belleza de mi trabajo.

Hashtag que me definen

#weddingphotographer #melomana #aventura #plantlover #minorca #xixon
#animalover #alwayspride #viajar #café #strangerthings #mastersofsex
#lospuentesdemadison #cadenaperpetua #amaamayensanchaelalma #silviorodriguez
#operaclásica #latraviata #nabucco #conciertodeañonuevo #wienerphilharmoniker

El camino que transité hasta llegar a ser FOTÓGRAFA DE BODAS:

Durante muchos años me negué rotundamente a hacer bodas
porque pensaba que era frio, y pervertía mi amor por la fotografía convirtiéndola en algo funcionarial. Yo era fotógrafa de naturaleza silvestre cuando mi mejor amiga se casó. Buscando la forma de hacer su reportaje, descubrí el trabajo de otros compañeros que estaban haciendo bodas en Estados Unidos con una mirada con la que si me sentía a gusto, una manera de hacer bodas con la que empatizaba, y entonces me di cuenta de que estaba equivocada.

No sé irme de las bodas, no quiero que acaben nunca y cuando lo hago tengo preparada una playlist en el coche que se llama ‘Bodas sin fin’. Suelo llamar a mi pareja, a mi madre o a algún amigo cantando y bailando, así es como saben que ya vuelvo a casa pero que estoy a tope de energía y que no voy a poder dormir. Siempre llego a casa con ganas de más, de quedarme a bailar, a celebrar, y de seguir haciendo fotos porque tengo la suerte de que mi trabajo me divierte muchísimo. El día de después de una boda también tengo mi propia resaca emocional y tengo tal ataque de Stendhal que me satura ver una sola cosa más que me sobre estimule.